martes, diciembre 27, 2011

20. Háblanos de tu mayor miedo

¿El mayor miedo? Creo que la respuesta es universal, ¿a qué se puede tener más miedo que a dejar de existir? Es probable que todo el mundo conteste a esa pregunta con una respuesta similar: la muerte (y, en consonancia, a pasar por la vida de puntillas, sin dejar nada atrás). Pero dejando de lado lo más obvio, es complicado pararse a reflexionar sobre miedos, más que nada porque uno suele pensar que aquello que se ignora acabará desapareciendo. Generalmente tengo miedo a todo lo que represente una falta de estabilidad bajo mis pies: subirme a una escalera de mano, a unos patines, a una bici (curiosamente no tengo miedo de ir de paquete en una moto, pero jamás llevaría una yo sola). No tengo vértigo en sí, miedo a las alturas, sino miedo a caerme. No me importa asomarme desde un vigésimo piso si siento que el suelo está firme bajo mis pies, pero es subirme a un patinete y mi cuerpo empieza a sufrir espasmos de terror.

Tal vez esto provenga de un miedo más profundo a hacerme daño, al dolor y/o a la inconveniencia de dañar algo en mi cuerpo de manera irremediable. Y aquí entra otro de mis miedos recurrentes: parir. Por un lado no tengo intención de tener hijos (no me gustan los niños, y apenas puedo sobrevivir económicamente yo sola), pero tengo pesadillas de manera constante sobre el hecho de parir. Me parece algo monstruoso. Y también está el tema de la desaprobación ajena, a no ser querida. Supongo que ese, junto al de la muerte, es uno de los temores más comunes.

(Imagen de Joshua Hoffine, galería completa aquí).


miércoles, diciembre 21, 2011

La casa invisible

No es que sea muy aficionada en general a las cosas invisibles (eso de no poder verlas les quita gracia, qué le vamos a hacer), pero algunas me llaman la atención, sobre todo cuando producen ilusiones ópticas en el diseño, como es el caso de esta bañera de Stern McCafferty:



También es un concepto que funciona bien para los altavoces, como con estos de los suecos People People, que además se montan en casa a lo Ikea:


Muji hace una cosa parecida. No son transparentes pero los montas tú, con una facilidad impresionante (son de cartón). Otro día hablaré del maravilloso rotulador/brocha de Muji (gracias a Alfredo y a Raquel por la recomendación), pero necesitaré más tiempo y mucha más saliva:

Pero, volviendo al tema de la bañera, no hay nada como el agua para aprovechar realmente los efectos de la transparencia. Y si no, que se lo digan a los afortunados clientes de este hotel de las Maldivas:




P. D.: Justo hoy he terminado la entrega más reciente del Proyecto Poema. Lo que estoy sopesando, dada la fragilidad del original y otros factores que ya os explicaré, es enviar una copia en vez de ésta. Aunque por fin empiezo a tomar decisiones acerca de adónde va encaminado el Proyecto, cada vez me cuesta más desprenderme de los originales, y con las copias tal vez se pierda un poco el concepto original de enviar obras manuscritas. Por otro lado, la tinta de color y el papel fotográfico salen caros. Decisiones, decisiones.

martes, diciembre 20, 2011

Una de diseño

Hace poco descubrí a Melissa Manfull. No sé si la conocéis, pero es una artista que se dedica a combinar diseños precisos, obsesivos, casi arquitectónicos, con un delicado toque de creatividad y color que me llama bastante la atención. Éste en concreto me ha gustado porque creo que podría aplicar una idea similar para alguna entrega del Proyecto Poema:



Pero sus imágenes más recientes son incluso más elaboradas y bastante más espectaculares:



Podéis encontrar más trabajos suyos en su web.

Leyendo: Recién terminado Los huevos fatales, de Bulgákov (¡gracias, Jorge! A ver cuándo puedo devolvértelo). Ahora con Las fuentes perdidas, de José Antonio Cotrina.
Escuchando: Uncle Jonny, The Killers.


“Fall in love with some activity, and do it! Nobody ever figures out what life is all about, and it doesn't matter. Explore the world. Nearly everything is really interesting if you go into it deeply enough. Work as hard and as much as you want to on the things you like to do the best. Don't think about what you want to be, but what you want to do. Keep up some kind of a minimum with other things so that society doesn't stop you from doing anything at all.” 
― Richard P. Feynman

(Traducción muy rápida y libre: "Enamórate de alguna actividad, y llévala a cabo. Nadie descubre nunca de qué va la vida realmente, y no importa. Explora el mundo. Casi todo es muy interesante si profundizas lo suficiente. Trabaja tanto como quieres en las cosas que más te gusta hacer. Por otra parte, ocúpate mínimamente de todo lo demás, lo justo  para que la sociedad no te pare los pies.").

domingo, diciembre 11, 2011

19. Escribe sobre algo que te habría gustado saber cuando eras más joven. ¿Cómo crees que te podría haber ayudado?

Siguiendo con las 80 ideas para diarios y blogs de Tom Slatin, se nos presenta un tema que, personalmente, podría tirarme horas contestando. Hay muchas cosas que me habría gustado saber cuando era más joven, sobre todo antes de los 15 años, y que creo que me habrían hecho, si no más feliz, un poco menos desgraciada. Y es que yo era una adolescente bastante tristona y perdida que hasta los 15 no comenzó a darse cuenta de algunas verdades fundamentales, como las siguientes:

-Olvídate de estudiar tanto, en el fondo no te va a servir de gran cosa. En teoría me podría haber dado cierta disciplina, pero como era más bien una estudiante de esas que lo dejaba todo para el último momento, confiando en mi excelente memoria, tampoco sirvió para ello. Sólo sirvió para hacerme complaciente, obediente, y crear una distancia insalvable con compañeros de estudio. Creo que de haber dejado de lado un poco los estudios impuestos y haber dedicado ese tiempo a otro tipo de actividades intelectuales, el provecho sería bastante mayor.

-No desprecies a nadie por ser menos inteligente que tú. Aunque culpaba a muchos de los que me rodeaban por dejarme de lado (por ser diferente, por no gustarme las mismas cosas), es posible que parte de ese rechazo proviniera de mi propia arrogancia. O tal vez al revés, tal vez esa arrogancia era un método de defensa. Sea como sea es algo que me digo hoy en día y que tendría que haberme dicho en aquella época: no seas tan snob. Este conocimiento viene de encontrarme con gente mucho más inteligente que yo, ver su comportamiento de capullos integrales, y darme cuenta de cómo me comporto yo misma a veces.

-No te preocupes tanto por ser como los demás, por integrarte. Al final, la gente te respetará por ser diferente. Esto ya me lo decía mi madre, pero con cierta edad en la que lo más importante es formar parte del grupo, puede ser difícil de creer. La primera vez que escogí mi propia ropa, la primera vez que me teñí el pelo, la primera vez que me compré un disco que no salía en los 40 Principales, la primera vez que me hice un piercing, la primera vez que realicé algún acto sexual que nadie de mi entorno hubiese llevado a cabo: primeras veces emocionantes y espléndidas.

-Masturbarse no te mandará de cabeza al infierno. Y ya que estás, cámbiate a un colegio laico.

-Aprende a meditar y a combatir el estrés, porque poco a poco se va a acumular y te va a joder total y absolutamente la salud dentro de unos años. Ah, y la depresión es una enfermedad. No esperes ocho años para tratártela.

Optaría también por "hagas lo que hagas no montes una editorial", pero supongo que ese es un error que habría cometido tarde o temprano fuera como fuera. Lo curioso es que revisando mi pasado me doy cuenta de que hay muchas más cosas que me enorgullezco de haber hecho que cosas que creo que debería haber hecho de otra manera; y que las que cambiaría, a su vez, han servido para traerme hasta aquí. Así que, en el fondo, mejor no tentar a la suerte, y "Virgencica, que me quede como estoy".










Comparte