domingo, febrero 02, 2014

Que ya no estoy aquí

Si queréis seguir leyendo mis artículos (y acabo de publicar uno muuuuy interesante sobre cómo obtener superproductividad), no tenéis más que acudir prestos y raudos a mi nueva web.

martes, junio 11, 2013

En construcción

Perdonad la falta de movimiento del blog. Estoy haciendo trasvase a wordpress (podéis ver un pequeño adelanto de la página en construcción en www.gabriellaliteraria.com).

lunes, abril 29, 2013

Actualización de hábitos y nuevo desafío: mindful eating.

He estado dándole bastantes vueltas a qué desafío nuevo elegir, ahora que ya llevo dos meses con aquello del ejercicio, y cinco con lo de la escritura. He estado entre la meditación diaria (otra vez), algún hábito relacionado con mi economía personal y el tema que ya comenté en el post anterior sobre mindful eating o alimentación consciente. No descarto la meditación, pero como el mindful eating ya es, de por sí, una forma de meditación, pensé que estaría bien empezar por eso y meterme de lleno de nuevo en la meditación como tal más adelante. Respecto al tema económico, es muy difícil proponer hábitos útiles cuando no tienes muy claros tus objetivos (es fácil decir "tener un nivel de ingresos estables para poder irme a vivir con mi pareja", pero los pasos para llegar ahí no son tan sencillos como los necesarios para correr una maratón o perder 10 kilos, por ejemplo, donde se trata de una ecuación más o menos lógica de entrenamiento o de reducción calórica, y menos con la crisis mayúscula que tenemos todos encima). Pero qué os voy a contar que no sepáis ya todos. Y que si necesitáis correcciones ortotipográficas, de estilo, artículos de cualquier tipo o informes de lectura, ya sabéis dónde estoy. Y aquí abandonamos el escabroso y siempre tabú tema del dinero.

Volvemos a lo de la alimentación consciente. Para aquellos que os perdisteis el artículo anterior: de forma muy resumida, os diré que consiste en sentarse a comer y concentrarse solo en comer. Ni en televisión de fondo, ni en conversaciones... solo hay que pensar en lo que estás comiendo. Da igual lo que comas (como si estás comiendo pizza o hamburguesas), saborea cada bocado, suelta los cubiertos entre bocado y bocado y asegúrate de masticar y tragar bien antes de cogerlos otra vez. Dedica toda tu atención al sabor, textura y forma de lo que comes. Nada más. Más información en dicho artículo, aquí. Sobra decir que es una forma interesante también de controlar las cantidades, de no comer más de lo necesario y, por tanto, de perder peso. Hay unas instrucciones muy buenas en ZenHabits al respecto, el artículo lo podéis leer aquí, pero para los que os lleváis regular con el inglés, aquí tenéis los consejos principales:

  1. Empieza con algo pequeño (hazlo con una comida al día para empezar). Yo ya llevo un tiempo haciendo esto, por lo que me considero lista para pasar a convertirlo en un hábito definitivo, pero aconsejaría, al igual que ellos, que pruebes primero con un mínimo para ver si te convence o no.
  2. No hagas nada más. Concéntrate solo en comer. Nada de multitarea.
  3. Come solamente en la mesa. Así le darás toda tu atención a lo que comer, en vez de picar sobre la marcha.
  4. Aprecia la apariencia, lo visual, la belleza de lo que comes.
  5. Concéntrate en cada bocado. Experimenta las sensaciones, lo que te gusta y disgusta del bocado.
  6. Mastícalo lo suficiente como para tragarlo con comodidad.
  7. Come con cubiertos y suéltalos entre bocado y bocado.
  8. Conversa y comparte. No es imposible incorporar esta forma de comer a tu vida social. Comparte con los demás lo que estás experimentando: sabores y texturas.
  9. Busca calidad, no cantidad: Disfruta de cantidades más pequeñas de la mejor comida que te puedas permitir.
  10. Tómate el tiempo de preparar tus propias comidas, ya que el proceso de cocinar puede ser tan relajante y divertido como comer. 

Yo añadiría un par más:

  1. No te preocupes, por lo menos no al principio, por lo que estás comiendo. Esto lo puedes hacer con pizza o con dulces, si te apetece. De todas formas, cuando te concentras mucho en lo que comes sueles descubrir que enseguida los dulces te empalagan o que la comida grasienta puede asquearte. Eliminas así también el estrés de preocuparte por calorías y etc. y disfrutas mucho más de lo que hay en el plato. Verás cómo el cuerpo te acaba pidiendo cosas más sanas. Lo cual nos lleva a:
  2. Presta atención a tu cuerpo. ¿Realmente sigues teniendo hambre o ya estás saciado? No tengas miedo a dejar comida en el plato. Intenta analizar si comes porque realmente tienes apetito o porque estás nervioso/a, aburrido/a o triste.

Yo ya lo llevaba haciendo de manera más o menos esporádica, y los resultados me parecieron interesantes. Tiendo a comer por ansiedad, algo que hace que este tipo de ejercicio me resulte muy difícil, y que por tanto tenga que proponérmelo como reto para acordarme y obligarme a llevarlo a cabo. Así que voy a probar los próximos 30 días para ver qué tal me va. Si me convence, ampliaré a 60, y así. No voy a establecer un mínimo, que es más o menos lo que ya he estado haciendo, sino que necesito acostumbrarme a aplicarlo siempre, en cualquier lugar y ante cualquier comida o bebida (sí, bebida también; considero que puede ser útil para el control del alcohol consumido). El reto será alimentarme de esta manera durante 30 días. Tengo curiosidad por ver si me será útil en mis viajes, donde tiendo a comer fuera y dejarme llevar por los atracones con amigos. Ya os contaré. Por ahora llevo un día y, aunque ha sido difícil, creo que ha producido beneficios inesperados: tener que pararte a pensar en lo que estás haciendo relaja, hace que se desvanezca el estrés durante un rato y que realmente disfrutes de lo que estás comiendo.

Como no podía ser de este modo, y demostrada la efectividad de compartir los retos con los demás, para este también habrá un grupo de Facebook. Con todo, no será exclusivamente para el tema de la alimentación consciente, sino para la alimentación en general. Sentíos libres de uniros si queréis llevar a cabo un desafío de 30 días mínimo de cualquier tipo relacionado con la alimentación: el reto puede ser cualquiera que creáis que os beneficiará, grande o pequeño (pero recordad que es mejor que sea pequeño, por lo menos para empezar), desde eliminar el azúcar del café hasta contar calorías o dejar de comer tanto pan. Lo que queráis: el grupo está abierto para cualquiera que quiera participar. Recordad que la idea es que arraigue un hábito, y para esto lo mejor es la repetición y tener un mínimo diario que sea sencillo. Para más sobre cómo crear hábitos, podéis leer este post, con algunos apuntes que considero que son fundamentales para tener éxito. Y recordad, ¡solo una cosa a la vez! No recomiendo que empecéis con un desafío nuevo si todavía no habéis terminado (o si todavía no ha arraigado) otro. Esto parece de perogrullo, pero todo el mundo cree que no es aplicable a su caso. Recordad que al principio cogemos las cosas con muchas ganas, pero luego las ganas se pasan y nos encontramos con mil cosas, con un ritmo que no podemos ni queremos mantener.

En cuanto a los otros retos que tengo activos, recordad que siguen los grupos de Facebook en movimiento (y de lo más efectivos):

-Hábito de la escritura: Con más de 75000 palabras ya escritas, puedo decir que estoy la mar de contenta (y espero pronto poder dar unas noticias fabulosas). Ya van 150 días. Podéis apuntaros aquí.

-Hábito del ejercicio: Ya llevo más de 60 días haciendo algo de ejercicio todos los días. Lo que más me está llamando la atención es lo de correr, ya que llevo más o menos mes y medio con ello y está resultando ser una experiencia de lo más energizante. A ver si me ayuda a superar el horroroso verano de agotamiento que suelo tener aquí en la costa sureña. Podéis apuntaros aquí.

P. D.: ¿Queréis saber quién fue la peor escritora del mundo? No, no hablo de la Meyer ni de la James, id a ver mi artículo en Lecturalia y lo sabréis.

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Leyendo: And Then We Came to the End, de Joshua Ferris.
Escuchando: Ni me acuerdo, la lista de Spotify con un poco de todo.

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lunes, abril 01, 2013

Sobre el estado de mis hábitos y la alimentación consciente

Ya hace más de un mes que actualicé el blog con mi último desafío, y la verdad es que la vida en general se ha metido un poco por medio. Con esto quiero decir que cada vez se me está dando mejor (creo) esto de priorizar, y actualizar el blog, aunque divertido y necesario para mí, ya no es algo fundamental, sobre todo desde que Adsense decidió que eso del poliamor es una guarrada y me quitó sus anuncios. No es que consiguiera mucho con el blog, pero tenía su gracia (creo que llevaba unos 7 euros en el último año, pero los números crecían y a mí me hacía ilusión, qué le vamos a hacer).

Cuando hablo de "vida en general" incluyo también esos desafíos, esos hábitos que me había propuesto, como prioridad casi absoluta, integrar en mi día y día. Y estoy muy contenta con los resultados obtenidos. Ahí va una pequeña puesta al día. Os recuerdo que llevo dos desafíos, el de escritura y el de ejercicio diario.

-Desafío de escritura: A día 1 de abril de 2013 llevo 122 días sin dejar de escribir un mínimo de 200 palabras a diario. Puede que esto no sea muy impresionante para algunos, pero me ha enseñado algunas cosas muy importantes:
  • Primero, que las palabras se acumulan. Mi trabajo se reparte entre dos proyectos: una novela propia y una novela que escribo con otra persona. Para el segundo libro hay MUY buenas noticias que espero poder compartir pronto. En ambos casos las obras están muy avanzadas, bien pasados los ecuadores respectivos. Ambas experiencias, la de escribir sola y la de escribir a medias, han tenido un valor incalculable. Y el progreso ha sido espectacular. No sé si escribiré medio bien, pero escribo diez veces mejor que hace cuatro meses, cuando empecé el desafío. No hay nada como hacer algo a diario para realmente aprender a hacerlo (del mismo modo, dedicarme a la corrección de estilo para otras personas también me ha enseñado muchísimas cosas que aplico a mis propias obras). Sé que tendré que escribir mucho más, varias novelas más, incluso, para poder alcanzar una calidad que me parezca aceptable. Pero si no empiezo por algún lado, no llegaré nunca. Todos estos años me he negado a avanzar porque consideraba que nunca llegaría a ser buena, que nunca estaría a la altura. Pero ver un progreso tan grande en tan poco tiempo es la mejor motivación que se puede tener.
  • Segundo, que los grupos de apoyo funcionan de forma espectacular. El grupo de Facebook ha sido una fuente constante de ánimo y de obligación. Yo soy, además, la fundadora, si fallo yo un día, ¿qué ejemplo estoy dando a los demás? No me tomarían en serio y se irían del grupo (o no, pero eso es lo que me digo para obligarme). En este sentido no he tenido más remedio que cumplir siempre. Incluso en esos días que pienso que todo lo que escribo es una mierda y habría que quemarlo, en esos días en los que preferiría arrancarme los pelos de las axilas uno por uno antes de sentarme delante del ordenador e intentar superar el bloqueo, el atasco y la desgana. Hasta en esos días en los que tenía fiebre y ganas de meterme bajo el edredón y desaparecer. Escribo.
-Desafío de ejercicio: Con este llevo menos, empecé hace mes y medio más o menos. Por mi experiencia en el desafío de escritura, tardaré unos 90 días en tener el hábito realmente metido en el cerebro y en el cuerpo. Tiene la dificultad añadida de que el hábito varía más que el de escribir, con el que me siento delante del pc y hago más o menos lo mismo todos los días. Con la actividad física es mejor variar, para darle a los músculos oportunidad de descansar y repararse, por lo que voy cambiando de una cosa a otra. Hace casi un mes empecé a correr, y ha sido una experiencia sorprendente, ya que correr ha sido siempre el ejercicio que más odio, ahí ahí con las sentadillas y el voleibol. Claro que yo asociaba el correr con los 40 minutos seguidos que nos hacía soportar mi profesora de Educación Física en el colegio como examen. Ahora he empezado de forma muy lentita y progresiva, siguiendo el plan Couch to 5K, diseñado para gente que no termina de amar mucho el cardio, gente que, como yo, no se puede creer que con 15 años era capaz de correr 40 minutos seguidos cuando ahora se le sale el corazón por la boca al correr 60 segundos. Con todo, ahora puedo correr 3 minutos sin morirme, lo cual, aunque muy patético para cualquier persona medianamente en forma, para mí es un avance notable. Y es que en Educación Física nunca llegué a experimentar el subidón que da el ejercicio cuando lo haces porque te apetece, sin sufrir, subiendo de nivel poco a poco. Además he descubierto que correr me proporciona una energía tremenda para el resto del día, algo que, combinado con un régimen de sueño muy estricto, está mejorando mi calidad de vida de forma muy significativa. Vamos, que hasta he rechazado algún planazo de sábado noche porque el domingo quería salir a correr temprano. ¿De locos? Puede ser. Hago algo de ejercicio, aunque sea mínimo, todos los días. Corro tres o cuatro veces a la semana y el resto de los días hago abdominales y alguna cosilla suelta. Tengo ganas, además, de volver al pilates, pero eso un poco más adelante. Para esto ha sido también fundamental el grupo correspondiente de Facebook, en el que he observado además algunas cosas interesantes:
  • Al principio, como en el de escritura, se apuntó mucha gente, pero poco a poco algunos fueron desapareciendo. Es fácil poner un mínimo que a ti te parece sencillo, pero pronto descubres que no es igual para todo el mundo. Las 200 palabras que marqué como mínimo para el desafío de escritura son, de hecho, muchas palabras para algunas personas. Así que quiero dejar muy claro que el mínimo tiene que adaptarse a la costumbre y práctica de cada uno. Si uno no escribe nunca, o escribe muy poco y de forma esporádica, tal vez 50 palabras sean más adecuadas, por lo menos para empezar. Del mismo modo, en el de ejercicio hubo varias personas que no entendían que el mínimo tenía que ser ridículamente sencillo (para poder hacerlo incluso en los peores días), y empezaron con metas que consideraban más acordes a su estado físico o a lo que querían conseguir. Por lo general estas personas no prosperaron, abandonaron el desafío o volvieron a empezar, ya con objetivos más reducidos. En este sentido pueden ser muy peligrosos los gimnasios, o hacer ejercicio con personas que están mucho más en forma que tú, ya que tienden a sobreestimar tu capacidad y colocarte ejercicios y metas que pronto te hartarán.
  • La sensación de progreso es muy poderosa. No solo está la satisfacción personal de llegar a los primeros 30 días (la mayoría se apuntan a seguir a 60, a 90, y así), sino la aceptación de que avanzamos según nuestras posibilidades, y de que eso es genial. Así, habrá quien se sienta muy feliz por conseguir andar 10 minutos todos los días, y quien se sentirá satisfecho si consigue realizar sus entrenamientos habituales de 60 minutos corriendo. Compararse no es buena idea, para nada. Yo sé que lo que hago es muy poquito, pero para mí implica esfuerzo y tenacidad. Y lo increíble es que, aunque no sea mucho, se nota, ya no solo a nivel de energía, satisfacción y endorfinas, como mencionaba antes, sino a nivel estético. He empezado a ponerme ropa que siempre había hecho que me sintiera incómoda. Ya sabéis, vestidos que te entran pero que te marcan mucho culo, michelines, etc. Por primera vez he empezado a estirarme orgullosa. No tengo un cuerpo de revista, ni perfecto, ni mucho menos, aunque siempre le he tenido bastante afecto. Pero está mil veces mejor de lo que estaba hace apenas un año, y todo eso lo he conseguido yo sola, con mi esfuerzo. Como os podréis imaginar, eso produce un orgullo inmenso y las ganas de ponerse minifalda y camisetas ajustadas aumentan de manera exponencial. Todo esto produce una sensación grande de poder, de posibilidad. Empiezas a creer que realmente puedes derrotar a tus demonios.
Por supuesto os invito a que os apuntéis a estos grupos si son metas que os interesan. Para mí, desde luego, han sido un apoyo fabuloso. Solo pensar que tendría que darle explicaciones a los demás si no cumplía ya era suficiente para espabilar durante los días más vagos o desganados.

Otra cosilla con la que he estado experimentando, y que os comenté en un post anterior, es el tema del mindful eating, o alimentación consciente. Siempre he comido de forma muy ansiosa, así que esto me cuesta horrores, pero está siendo un ejercicio de lo más esclarecedor. Comienzo a darme cuenta de lo perniciosa que era mi forma de comer. Procuro aplicarlo siempre que puedo, y os animo a que lo probéis.

  1. ¿Qué es la alimentación consciente? De forma muy resumida, os diré que consiste en sentarse a comer y concentrarse solo en comer. Ni en televisión de fondo, ni en conversaciones... solo hay que pensar en lo que estás comiendo. Da igual lo que comas (como si estás comiendo pizza o hamburguesas), saborea cada bocado, suelta los cubiertos entre bocado y bocado y asegúrate de masticar y tragar bien antes de cogerlos otra vez. Dedica toda tu atención al sabor, textura y forma de lo que comes. Nada más.
  2. ¿Cuáles son sus beneficios? Bueno, el más evidente es el control del apetito. Al prestar atención a lo que comemos, lo hacemos más lento y llegamos a darnos cuenta de cuándo hemos dejado realmente de tener hambre, de cuándo estamos satisfechos. Hay otros beneficios, ya que hay quien se lo toma como una especie de meditación, un "estar en el momento" absoluto. Evitamos comer demasiado, digestiones pesadas y además empezamos a ser más conscientes de qué y cómo estamos comiendo. En el fondo es la dieta definitiva: cuando prestas la suficiente atención a lo que comes, los alimentos grasos, azucarados y muy calóricos tienden a perder parte de su atractivo, además de que comerás mucho menos en general ya que te saciarás mucho antes. Gran parte de los problemas de peso van asociados a tragar sin pensar, por ansiedad, por no hablar de otras complicaciones como pueden ser las malas digestiones o los gases.
  3. ¿Conclusiones personales? En lo positivo, definitivamente estoy aprendiendo a controlar mi ansiedad comiendo, aunque es un camino largo y avanzo, como siempre, pasito a pasito. Como creo que ya mencioné en aquel otro post, parte de mi problema es que en algún momento empecé a comer muy rápido porque no me gustaba comer, me aburría. Ahora sí me gusta comer, me encanta, con lo cual la cosa se complica. Tengo la esperanza de llegar a poder aplicarlo a diario en todas las comidas, con lo que podría terminar de preocuparme de controlar tanto las cantidades y las calorías. A efectos prácticos, daría igual qué estuviera comiendo ya que podría controlar las ansias de devorarlo todo sin parar; algo que estoy consiguiendo ahora a veces. También se eliminan cosas que te impiden sentarte a comer tranquilamente y hacerlo de forma consciente, como es picar entre horas o zamparse algo de pie, o comer cualquier cosa mientras estás distraído hablando o viendo la tele. Es un proceso largo de aprendizaje, pero merece mucho la pena. En lo negativo, si es que puede considerarse así, al ser consciente de lo que comes, eres consciente de lo que comes, con lo que hay ciertos alimentos que antes podía comer sin pensarlo dos veces y que ahora me cuestan bastante más, como es el caso de la carne. Ahora mismo, por cuestiones personales, no puedo planteármelo, pero es muy probable que si sigo con este proceso termine por hacerme flexitariana, pescetariana o algo similar. Pero esa es otra historia, para otro día.
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Leyendo: The Marriage Plot, de Jeffrey Eugenides.
Escuchando: De todo un poco, pero he tenido el Rumours de Fleetwood Mac en bucle durante unos días.

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miércoles, febrero 20, 2013

Nuevo desafío: Implementación del hábito del ejercicio

Aunque había realizado (con mayor y menor éxito) otros desafíos de 30 días, no ha sido hasta que comencé el de Escribir sin excusas que me di cuenta del verdadero potencial de este método. Eso sí, tengo seguro que hay ciertas condiciones que ayudan al éxito, y son las siguientes:

-La realización del hábito debe tener un mínimo que se realiza a diario, todos los días. Este mínimo debe ser muy fácil, tan fácil que parezca ridículo. Al principio estarás tentado de sumarle dificultad, pero necesitas ese mínimo para los días en los que no tienes ganas, estás enfermo, o surgen otros imprevistos. En el caso del hábito de escritura, son 200 palabras. Parecen muy pocas, ¿verdad? Pues hay días en los que cuestan horrores.

-El hábito debe llevarse a cabo siempre a la misma hora, y si va encadenado con otros hábitos, mejor. Analiza los hábitos que ya tienes y enlaza el hábito nuevo a uno de estos. Te resultará más fácil y automático llevarlo a cabo. En el caso de la escritura, me pongo justo después de desayunar, y además se ha convertido en el detonante de un día de trabajo productivo (aunque por alguna circunstancia me levante tarde, si me hago el té de siempre y luego escribo, todos los demás bloques de trabajo vienen solos). Obviamente hay días en los que no podrás realizarlo a la hora de siempre, pero es fundamental mantenerlo dentro de lo posible en un horario establecido.

-El hábito tarda unos 60 días en cuajar. 30 días son un buen comienzo (y es ideal para ver si el nuevo hábito te conviene), y la parte más difícil de la ecuación, pero para que la cosa se instale con firmeza en tu cabeza y tu rutina, lo mejor son 60. Y 90 ya son ideales. Yo estoy cerca de los 90 con el desafío de escritura (llevo 82 días seguidos escribiendo), y ni se me pasa ahora por la cabeza pasar un día sin escribir, no solo por la rabia que me daría romper la racha, sino porque la costumbre se me ha metido en el cuerpo del todo. No digo que no pueda pasar algo raro y termine por romperse esa racha, pero quitarme el hábito ya sería muchísimo más difícil.

-Compartir el desafío con otros ayuda muchísimo. En el grupo de Facebook nos hemos ido dando ánimos y hemos publicado a diario nuestros resultados. Es genial compartir el entusiasmo, y el hecho de estar a plena vista de los demás nos presiona para no desfallecer. Si te quieres apuntar al desafío de escritura, solo tienes que solicitar acceso por Facebook. Puedes empezar en cualquier momento (hay quien lleva 80 días y hay quien lleva unas semanas).

-Los resultados son lentos, pero llegan. Si alguien me llega a decir que en unos meses iba a tener más de 40000 palabras escritas, lo habría dudado seriamente. He escrito antes, mucho, pero siempre de forma errática. Este nuevo hábito es sistemático y muy productivo, y es importante para mí marcar esta distancia entre la escritura de ficción, para la que necesito un tiempo concreto a diario, y la escritura por trabajo (ensayo y etc.), que realizo según las necesidades de cada proyecto. Cuando un tipo de escritura no tiene más motivación que el propio deseo (nada de remuneración, ni apoyo ajeno), es mucho más difícil comprometerse con ella. Tengo muy claro que estas 40000 palabras pueden no llegar a nada, pero son 40000 palabras menos de los millones de palabras que tengo que escribir para mejorar en esto de juntar letras con sentido.

Ahora que me acerco al cumplimiento de esos 90 días, que se ampliarán y apostarán por un margen de 120 en cuanto llegue, he decidido empezar otro desafío similar, y mantener las mismas condiciones y estructura con el desafío de Escribir sin excusas, que tan buenos resultados me ha proporcionado. He dudado bastante acerca de qué elegir, había muchas cosas que me resultaban atractivas. Al final me he decantado por el ejercicio; por razones de trabajo mi régimen de ejercicio ha sido muy caótico últimamente y me gustaría tener un hábito para realizar un ejercicio, aunque sea mínimo, a la misma hora todas las mañanas. Será una cosa en principio muy sencilla (seguramente algo de calentamiento y un ejercicio de pilates, unos cinco minutos en total), con la idea de ampliarla con el tiempo. Lo importante no es la cantidad en estos momentos, sino crear la costumbre como me ha ocurrido con la escritura.

He empezado esta mañana. ¿Alguien se apunta conmigo? Si os interesa, podríamos formar otro grupo común. Estas serían las características:

  1. La idea es elegir un momento al día en el que realizar el ejercicio (el mío sería a primera hora de la mañana, antes del desayuno), e intentar mantener ese horario.
  2. Seleccionar el mínimo que queremos realizar (en mi caso será el ejercicio de pilates, pero podrían ser 2 minutos corriendo, o 5 minutos en bici, o una flexión, o 2 abdominales, o lo que sea). Debe ser algo muy sencillo, y si puede realizarse sin necesidad de grandes preparaciones, mucho mejor. Cuanto más fácil nos lo pongamos, más posibilidades tenemos de triunfar. Yo he elegido el pilates porque puedo hacerlo en pijama, en casa, lo cual elimina aún más la pereza previa. 
  3. También debe ser algo que puedes realizar incluso cuando no estás en tu mejor momento. Es muy importante tener claro que la meta aquí es crear el hábito, no perder peso o crear músculo. No estamos buscando un workout completo (aunque podemos ir aumentando la dificultad muy poco a poco), sino algo que nos incentive porque realmente no tenemos ninguna excusa para no hacerlo.
  4. Si fallamos algún día, debemos volver a contar desde el principio.
  5. Este hábito puede complementarse con otros ejercicios que hagamos a lo largo del día, pero no es obligatorio. Lo que es obligatorio es realizar esos 2 minutos, esa flexión, esos 2 abdominales, ese ejercicio de pilates, o lo que hayamos elegido como mínimo diario.
  6. La meta es realizar 30 días este hábito, todos los días. Esta meta puede ampliarse a 60, a 90, etc., si lo creemos conveniente.
Editando: Ya tenemos grupo en Facebook. Podéis solicitar entrada aquí si os interesa participar.

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Image courtesy of ArtDigital / FreeDigitalPhotos.net

Leyendo: At Swim, Two Boys, de Jamie O'Neill. Una maravilla de prosa que recuerda al Joyce más cercano.
Escuchando: Enganchada al Synthetica de Metric.



sábado, enero 05, 2013

Trifle inglés: una receta

A raíz de poner en Facebook esta foto, varias personas me pidieron, bastante emocionadas, la receta:


¿Qué es? Pues un trifle, uno de los postres tradicionales ingleses que suele comerse durante las Navidades. Hay muchas formas de hacer un trifle, pero a mí esta, de mi madre, me encanta. A continuación os dejo la explicación de cómo se hace; es fácil pero laborioso, y hay que tener cuidado con algunos detalles, todos dirigidos sobre todo a la apariencia y a la presentación, que es el factor principal de este postre. Por ello, recordad que debéis usar un receptáculo transparente, si no pierde un poco su sentido. No voy a dar cantidades precisas, ya que estas deberán adaptarse al tamaño del bol que uséis, sino que me concentraré más bien en las proporciones.

Ingredientes:
Magdalenas cuadradas
Gelatina de frambuesa o de fresa
Vino de jerez (tipo Pale Cream o similar)
Fruta en almíbar
Custard o natillas
Nata montada
Hundreds and thousands o virutas/bolitas de colores para decoración de repostería.

Lo primero es hacer la base. Corta las magdalenas en cuatro trozos, y remójalas bien en el vino de jerez. Ve colocando los trozos hasta cubrir la base del bol, preferiblemente con la parte exterior (la más tostada) de las magdalenas pegadas a la pared del bol (queda más bonito visto desde fuera). Ahora toca la gelatina. Haz un poco de gelatina siguiendo las instrucciones de la marca que hayas elegido (la cantidad dependerá de cómo de grande sea el bol, piensa que quieres hacer una capa que cubra la base que ya has hecho de magdalenas). Si quieres, puedes usar el almíbar de la fruta como parte del agua con la que haces la gelatina. Cuando la gelatina ya esté medio cuajada, échale la fruta (escurrida) y mézclala bien. Luego, coge una cuchara y rellena los huecos que hayan quedado entre las magdalenas de la base. Después haz una buena capa sobre esa base con más gelatina repleta de fruta.

Ahora, haz otra capa de magdalenas remojadas en jerez, cortadas en cuatro trozos. De nuevo, cúbrela de otra capa de gelatina con fruta, acordándote de rellenar antes con gelatina los huecos que hayan podido quedar entre las magdalenas (la idea es que desde fuera no se vea ningún hueco ni agujero y todo quede lo más compacto posible. ¡Ya casi tienes hecho el trifle!

Cubre tu trifle con custard (si lo encuentras, nosotros siempre usamos la marca Ambrosia, que es la mejor de las que hemos probado) o con natillas. Las natillas deben estar ya frías pero no cuajadas del todo, y la mejor forma de colocarlas es la siguiente: con un tenedor echa primero las natillas por el borde, para que cubran bien la parte del bol que queda a la vista. Apretad un poquillo, incluso, para que quede como en la foto y se cuele a través de la capa inferior. Una vez hecho esto, esparcid con el tenedor el custard hacia el centro, hasta que hayáis cubierto todo el trifle.

Mételo en el frigorífico hasta que se enfríe todo bien. Nosotros generalmente lo hacemos de un día para otro, para que todo esté perfectamente asentado, pero yo diría que necesita como mínimo cinco o seis horas de enfriamiento para que esté en su punto. Antes de servir, decora con nata montada y con las bolitas de colores (o con cualquier otra cosa que quieras, pero no recomiendo el chocolate); procura no hacer esto hasta el último momento ya que las bolitas de colores enseguida empiezan a decolorarse y a manchar la nata, y la nata, por otro lado, perderá volumen.

Hala, ya tenéis un delicioso trifle. A la primera puede que no salga perfecto; a lo mejor decides que te gusta con menos jerez (o con más), o que se te ha ido la mano con la gelatina o con las natillas. O a lo mejor haces cantidades obscenas, como hace mi madre, solo para poder llenar tu bol favorito de IKEA. Pero os aseguro que cada vez os saldrá mejor, y con lo bueno que está, realmente merece la pena.

Por supuesto podéis probar con otros ingredientes, como bizcocho clásico en vez de magdalenas, gelatinas de otros sabores, determinados tipos de fruta u otros licores que no sean de jerez (un amigo mío lo hace con Pedro Ximénez y asegura que sale buenísimo, pero sospecho que solo será para los amantes de lo muy dulce, también hay quien lo hace con brandy). Internet es vuestra amiga y os aseguro que encontraréis mil variaciones para esta receta. ¡Buen provecho!

miércoles, enero 02, 2013

Por qué los propósitos de año nuevo no funcionan

Todos los años, lo mismo. Nos hacemos mil propósitos, los cumplimos durante un par de semanas y luego los abandonamos, hasta el año que viene. ¿Y esto por qué? ¿Por qué nos duran tan poco estas buenas intenciones, estos New Year resolutions famosos? Pues resulta que hay bastantes motivos, pero yo los resumiría en tres:

  • Porque no son realistas: Por alguna extraña razón tendemos a pensar que la llegada de un nuevo año lo cambiará todo; que seremos mejores: más fuertes, más disciplinados, más organizados. Caemos en la trampa del calendario, le otorgamos propiedades mágicas. Pero la realidad del asunto es que si intentaste dejar de fumar en septiembre de 2012 y no lo conseguiste, es muy probable que en enero del 2013 tampoco lo hagas, máxime si sigues el mismo método (que suele consistir en confiar en tu fuerza de voluntad, sin tener en cuenta que tu fuerza de voluntad puede fallar y que, en el momento en que falla, sueles rendirte).
  • Porque no son concretos: Somos ambiciosos, y abstractos. "Quiero comer sano", por ejemplo. ¿En qué sentido? ¿Cómo va a cambiar tu dieta, qué alimentos vas a comprar, qué recetas vas a utilizar? ¿Cuál es tu plan diario? Si nos guiamos por un acercamiento genérico de "ya veré lo que hago", hay muchas más posibilidades de fracaso: olvidaremos enseguida nuestra meta y con que surja el más mínimo inconveniente abandonaremos nuestros buenos propósitos.
  • Porque pensamos a corto plazo: Lo queremos todo YA. Si nuestro propósito es perder peso, o ponernos en forma, por ejemplo, nos imaginamos al cabo de dos semanas con el cuerpo de nuestros sueños. Cuando la realidad del asunto aparece (que conseguir ese objetivo lleva muchísimo tiempo y esfuerzo), nos desanimamos y nos rendimos.

¿Cómo solucionarlo? 
  • No te concentres en metas genéricas y abstractas, tipo "tengo que hacer más ejercicio". Tienes que desarrollar un plan de acción que sea sencillo, y ante todo práctico. Piensa en qué acciones puedes llevar a cabo todos los días que te acerquen a tu meta. Y piensa en cómo llevarías a cabo esas acciones en tus peores días, esos en los que no te apetece nada. Piensa siempre en tu momento más bajo, más vago, más ocupado, etc. Las acciones que planifiques deberías poder realizarlas incluso en esos momentos, sin un gran esfuerzo. Así, tendrás garantizado el éxito. Un ejemplo muy claro de esto es el proyecto 1 push up (una flexión). Al autor de ese blog se le ocurrió que iba a hacer una flexión al día, todos los días, sin excusa. Una flexión no cuesta nada. Claro que a la hora de ponerse a hacerla por lo general hacía bastante más... muchísimo más. Pero el saber que tu mínimo es algo casi ridículo, facilísimo, hace que te animes a llevarlo a cabo incluso en los días en los que menos te apetece (la misma filosofía es la que me ha permitido escribir todos los días, sin excusa, durante los últimos 33 días). No pienses en lo que puedes hacer en tu momento óptimo, piensa en lo que puedes hacer en tu peor momento, en la peor de las situaciones.
  • Si ya has probado mil veces a conseguir lo mismo (ya sea dejar de fumar, de beber, adelgazar, hacer ejercicio...), va siendo hora de intentar enfocarlo de otro modo y cambiar de método. Es hora de identificar los patrones. Todos los años, desde que tenía unos 20, mi propósito para año nuevo era perder peso. No soportaba la idea de que al finalizar el año siguiente me viera con más peso que el anterior. Y todos los años, ocurría. Conseguía perder algo de peso durante el año, gracias a alguna dieta ridícula, y al final del año (sobre todo gracias a las fiestas navideñas), no solo lo había recuperado, sino que había aumentado. La única excepción a este patrón fue el par de años que perdí muchísimo peso por temas de salud. Esa no es una buena razón para perder peso, y lo pasé tan mal en aquel tiempo que ni siquiera tuve tiempo de alegrarme por el peso perdido. No tardé nada en recuperarlo en cuanto empecé a encontrarme mejor. Lo extraordinario es que, aunque me considero una persona inteligente, reincidía. Una vez tras otra, probaba cosas que sabía que no iban a funcionar. ¿Por qué esta vez iba a tener más fuerza de voluntad que otras? Por mucho que me deprimiera engordar cada año, era incapaz de salir de ese ciclo de eterno retorno.

¿Qué fue lo que cambió?

Un día decidí que iba a dejar de caer en la trampa de las metas a corto plazo. Si algo te importa lo suficiente, tienes que pensar en ello no solo con vistas a dos semanas, sino a cinco años. Tienes que aceptar que los resultados no serán rápidos. Así, empecé poco a poco a cambiar los hábitos, a modificar esas cosas que hacían que cogiera peso. Paso a paso, nada de hacerlo todo de golpe. ¿Lo primero? Disminuí de forma radical mi ingesta de alcohol (desarrollé hábitos y reglas para cuándo beber y cuándo no, y me funciona a las mil maravillas). Luego llegó la reducción del tamaño de mis porciones (de cualquier forma, descubrí que al dejar de beber mi relación con la comida también cambió bastante), y me concentré en diferentes formas de reducir la ansiedad que me impulsaba a comer de manera compulsiva. A eso le fui añadiendo el ejercicio, primero de forma mínima y luego ya más en serio. Y últimamente estoy descubriendo algo muy útil, llamado mindful eating* (alimentación consciente), de lo que hablaré más adelante con más tranquilidad.

Estas Navidades, peso unos 13 kilos menos que las Navidades pasadas. A pesar de las celebraciones, he seguido aplicando mis reglas y hábitos (con excepciones planificadas y contadas: Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo. Y aun en esos días todo ha sido bastante tranquilo, ya que ya no siento la necesidad de ponerme hasta arriba de comida y bebida). ¿El truco? Dejé de obsesionarme por cuánto quería perder y me concentré en la manera de perderlo. Antes, habría querido perder esos 13 kilos en apenas unos meses; ahora, no tengo prisa. Lo importante es disfrutar de la comida, darme pequeños caprichos de forma organizada y mantener los hábitos saludables. Ya no me aterra recuperar ese peso; sé que mientras siga con ciertas costumbres positivas, no tiene que pasar lo de antes: perdía y recuperaba, con más kilos que cuando empezaba. Lo que nos lleva a uno de los puntos más importantes:
  • No tengas prisa: Ya llegará. No pienses en lo que quieres para mañana, sino para el 2020. Trabaja, a diario, para conseguirlo. Ponte metas pequeñitas, que alcances con facilidad (perder un kilo en un mes no es complicado, y cuando lo consigas te sentirás orgulloso de ti mismo. Esa sensación de satisfacción hará que el mes siguiente sea más fácil. Y kilo a kilo se pierden muchos kilos, como puedo atestiguar).

¿Qué otras cosas creéis que nos influyen para no cumplir nuestros propósitos de año nuevo? ¿Qué creéis que debemos hacer para que nos duren? Si queréis una lista de propósitos de año nuevo un poco diferentes, sugiero estos buenos propósitos informáticos de Softonic. No obstante, considero que algunos, como el número 4, son irrealizables. O también podéis crear propósitos literarios, como sugiero en este artículo que escribí para Lecturalia.


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*Si tenéis enlaces a artículos en condiciones (más o menos serios, nada de palabrería New Age) sobre este tema que estén en español, pasádmelos y los incluiré también.

Imagen tomada de Cuánta razón. Si sabéis de quién es originalmente vendría bien saberlo para enlazarle.

lunes, diciembre 31, 2012

Desafío de diciembre, escribir sin excusas. Conclusiones y desafío de enero.

Ayer se cumplió el último día del desafío de 30 días Escribir sin excusas. Es decir, ayer hice mi día 30 de escribir un mínimo de 200 palabras diarias. Un mes de escribir sin parar.



Nada como una foto de archivo de un tipo
con dientes perfectos para subirnos la moral

¿De qué trataba el desafío y cuál era su objetivo?
Aquí tenéis el enlace al post original donde se describía el desafío. Las reglas eran las siguientes:

-Debes escribir un mínimo de 200 palabras al día, todos los días, durante 30 días.
-El desafío dura 30 días, da igual cuándo. No tiene que coincidir con el día 1 del mes. Puedes empezar cuando quieras.
-Si es posible, haz público tu desafío y progreso para que lo podamos compartir contigo, ya sea en tu blog, redes sociales, etc., o déjanos un comentario por aquí y lo iré compartiendo en este mismo blog.
-Yo he elegido escribir ficción, para separarlo de lo que es trabajo (ensayo), pero claro está que sois libres de elegir el género y formato que prefiráis. Que igual este desafío os viene genial para trabajar en una tesina, por ejemplo.
-¿Qué ocurre si uno falla, si no escribe un día? Obviamente esto queda en manos de quien quiera participar, pero yo diría que lo justo es tener que empezar otra vez de cero. La intención es conseguir una racha de 30 días seguidos ;)

Con este reto pretendía empezar a grabarme a fuego el hábito de escribir a diario. Hasta ahora escribía de forma arbitraria (ficción y poesía, se entiende, por trabajo y afición ya escribo ensayo casi a diario), y de manera desorganizada. Decidí aplicar aquello de probar un hábito durante 30 días para ver si merecería la pena implementarlo a largo plazo.

¿Cómo ha sido de difícil?
Ha sido más o menos sencillo. Ha habido días más complicados, como aquellos en los que estuve de viaje o los días de fiesta navideña. Pero 200 palabras no son muchas, y la idea es que te obligues a sentarte a escribir, no tanto que escribas el Quijote.

¿Prueba superada?
Sí, lo he hecho a lo largo de 30 días. ¡Conseguido!

¿Ha funcionado?
Ha sido muy útil, desde luego.  Además, se ha convertido en un inicio de rutina muy eficiente; me levanto, desayuno y me hago un té, me siento delante del ordenador y escribo, antes de nada (bueno, a veces tras cotillear un poco en las redes sociales, ejem). Aunque al principio cuesta, me ayuda a despertarme, y pone a mi cerebro en acción para enfrentarme a otras tareas posteriores. Por lo general justo después del ejercicio de escribir es cuando llevo a cabo las tareas más complejas o que menos me apetecen del día.

¿Vas a seguir haciéndolo?
Sin duda. Hoy ya es mi día 31 de 60. Así es, pienso extender este reto otros 60 días. Os invito a acompañarme, ya sea ampliando vuestro propio desafío de escritura o empezando de cero. Os dejo de nuevo el enlace al grupo de Facebook,  para mí ha sido un apoyo muy divertido a lo largo de estos 30 días. Y no nos comemos a nadie, muy al contrario.


¿Cuál es el siguiente reto?
Ese mismo. Seguiré con el mismo reto otros 30 días. Para realmente meterse un hábito en el cuerpo muchos recomiendan tres meses, 90 días. Ese sería el objetivo ideal. Tengo otros retos, propósitos para el año nuevo y todas esas cosas, pero prefiero ir poco a poco, concentrándome en la menor cantidad de asuntos posible. En el 2012 ya empecé a reducir el número de actividades, que eran demasiadas como para poder dedicarles a cada una el tiempo y esfuerzo necesario.  Este desafío puede parecer más o menos anodino; no voy a salvar el mundo ni mucho menos. Pero sí que es un paso más, necesario, en metas a largo plazo.

¿Alguno de los presentes (aparte de los que ya están en el grupo de Facebook y de los que comentaron mi post original) ha intentado hacer este desafío? ¿Cómo os ha ido? ¿Os gustaría empezar algo así para iniciar con buen pie el año nuevo? Al fin y al cabo, esos propósitos abstractos de "perder peso", "comer mejor" y "hacer más ejercicio" puede que se pierdan en el tiempo, pero escribir durante 30 días un mínimo de 200 palabras no es tan difícil. Fijaos, hasta yo he podido hacerlo.

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Image courtesy of AscensionDigital / FreeDigitalPhotos.net

domingo, diciembre 30, 2012

Qué está pasando realmente en Islandia. Traducción de un artículo de un islandés irritado

Este post es una traducción al español del artículo What is actually going on in Iceland, de Baldur Bjarnason (con permiso expreso de su autor). Lo compartí hace un par de días y, debido a que está en inglés y a que se trata de un post bastante complejo, hubo peticiones para que lo tradujera al español. Si podéis, compartidlo (enlazando aquí o por lo menos citando mi nombre como traductora, por favor). Para ver las actualizaciones y ediciones del artículo, por favor leed las notas que he puesto al final.

OJO: Lo que vais a leer a continuación NO ES MÍO, solo es mía la traducción (la postdata final también es de Baldur). Me parecía interesante compartir el punto de vista de alguien de Islandia, debido a todos los memes que están circulando por las redes sociales acerca de que Islandia es una especie de paraíso utópico que ha sabido vencer a la crisis. A partir de aquí comienza el artículo (tiene fecha de 29 de diciembre de 2012):


Qué está pasando realmente en Islandia

Porque estoy harto de que andéis difundiendo cosas que no son verdad

Dado que la gente sigue difundiendo la dudosa afirmación de que Islandia "le dijo a sus acreedores y al FMI que se fueran a la mierda, nacionalizó a los bancos, arrestó a los timadores, condonó las deudas y ahora está creciendo con fuerza, gracias", siento que tengo que escribir esto.

(Este ejemplo en concreto viene de Twitter, pero es casi idéntico, palabra a palabra, a este mantra que se está repitiendo hasta la saciedad: "Islandia es una utopía económica").

Porque, por alguna razón, la gente no cree a los islandeses cuando dicen que esa no es exactamente la realidad que está viviendo la mayoría de los ciudadanos de su país.


1. Islandia le dijo al FMI que se fuera a freír espárragos, abandonó el programa del FMI, etc.

No, no lo hizo. Echadle un vistazo a la página del FMI sobre Islandia y leed los informes (en inglés) aquí.

¿Demasiado largo? Mala suerte. No afirmes que sabes qué relación hay entre Islandia y el FMI hasta que lo leas entero.

Aunque lo miréis solo de pasada, deberíais daros cuenta de que Islandia no ha expulsado al FMI del país, y que de hecho el FMI alaba a Islandia y a nuestro gobierno; aseguran que hemos seguido sus consejos a rajatabla. Hay más detalles ahí, si leéis en los demás archivos encontraréis algunos hechos tan interesantes como que, en algunos casos (sobre todo en lo referente a los bancos), Islandia ha sido incluso más liberal de lo que el FMI había recomendado.


2. Islandia mandó a sus acreedores a freír espárragos

Sí y no. Islandia no rescató a los bancos caídos, pero no fue por falta de intentonas. Si te lees el informe de la Comisión de Investigación Especial averiguarás que el gobierno islandés hizo todo lo que pudo para rescatar a los bancos; hasta solicitó créditos ridículos para cubrir sus deudas.

Podéis leer el informe aquí.

Por desgracia, la mayor parte del informe (y la mayor parte de lo realmente jugoso, a mi juicio) solo está disponible en islandés. La versión islandesa completa está aquí.

Así que la realidad del asunto es que Islandia hizo todo lo que pudo para intentar salvar a los acreedores. La única razón por la que no pudimos es porque el gobierno islandés, entonces y ahora, es totalmente incompetente.

Cosas muy tontas que los altos cargos islandeses hicieron mientras intentaban obtener apoyo internacional (todas mencionadas en el informe):

  • Decir que una respuesta positiva (pero que no se comprometía a nada) de los rusos era en realidad un acuerdo de préstamo, con lo que conseguimos cabrear tanto a los estadounidenses como a los rusos. Resultado: Ningún préstamo de ninguno de ellos.
  • No cogerle el teléfono a Alistair Darling (el ministro de finanzas del Reino Unido en aquel momento). Lo tuvieron al teléfono, esperando, tal cual, y luego le dijeron que llamase más tarde y le colgaron.
  • Anunciar en directo, en televisión, que no íbamos a ayudar a los acreedores, salvo a aquellos que tenían depósitos, mientras a la vez estábamos negociando para conseguir capital para rescatar a dichos bancos. Luego, tener que retractarnos para intentar que la UE nos echara una mano.
  • Mentirle al gobernador del Banco de Inglaterra y al presidente del Banco Central Europeo acerca de la situación real de nuestros bancos.

Y mucho más. Todo en el informe especial. Léelo si te importa lo que ocurrió en Islandia. La versión corta de toda esta historia es que intentaron rescatar a los bancos, salvar a los acreedores, y la cagaron por completo.

Otras cositas interesantes de este informe: Los ministros islandeses que recibieron bastante dinero "gratis", "sin compromiso" de los bancos y de los jugadores clave de la burbuja bancaria y su consiguiente colapso no son las mismas personas a las que ahora se ha condenado por fraude o tráfico de influencias. A excepción de dos personas:

-Un jefe de departamento (tocayo mío), que vendió todo su stock al poco de asistir a una reunión acerca del estado de los bancos, ha sido condenado por tráfico de influencias (Baldur Sakfelldur). La única razón por la que se le ha imputado es porque fue demasiado idiota como para borrar las huellas del delito.
-Y Lárus Welding, quien algunos consideraban una pieza clave y a quien se menciona varias veces en el informe, fue condenado ayer y pasará seis meses en la cárcel, además de tres meses de libertad condicional. Se queda con todo el dinero y va a recurrir la sentencia. Teniendo en cuenta las inclinaciones políticas del Tribunal Supremo, su condena no es del todo segura. La condena que recibió en los tribunales inferiores ya es muy inferior de lo que pedía la fiscalía, así que la cosa no pinta bien. (Aquí os dejo un enlace más reciente sobre su condena. Siempre podéis intentar traducirlo en Google Translate y asentir con la cabeza escuchando el vídeo, haciendo como que lo entendéis).

En cuanto al primer ministro, se le declaró culpable por negligencia, pero no recibió ningún tipo de condena por ello. Nada de cárcel, ni multa, nada. Diría que es un cabeza de turco si no fuera porque escapó completamente ileso. Aquí tenéis un enlace de The Guardian: Iceland ex-PM Geir Haarde cleared of bank negligence. En principio este artículo de The Guardian se titulaba Iceland ex-PM Geir Haarde found guilty of banking crash failure (Declaran culpable al exprimer ministro de Islandia, Geir Haarde, por su fracaso frente a la caída de los bancos), que fue el titular que se compartió en Twitter, aunque era, de hecho, totalmente lo opuesto a la realidad. (Otro enlace aquí: Former Icelandic Prime Minister Geir H. Haarde found not guilty).

En cuanto a los demás condenados a día de hoy, son a la burbuja bancaria islandesa lo que Bernie Madoff es para Goldman Sachs: timadores que se aprovecharon de la situación pero que no fueron piezas clave ni en la burbuja ni en su explosión.

Es un poco como arrestar a un teniente nazi mientras Hitler y Goebbels todavía andan por ahí. ¿Qué queréis que diga? ¿Bien hecho? ¿Realmente no es gente importante pero supongo que es un comienzo? ¿Debo darles una palmadita en la cabeza y decir "ya tendréis mejor suerte la próxima vez"?

Pollas a eso*

(Todo esto hace referencia también al punto 3: Islandia arrestó a los timadores, lo que deja en evidencia que esta afirmación simplemente no es verdad. Islandia arrestó a algunos timadores: los peones, los don nadies, los lacayos).


4. Islandia nacionalizó a los bancos

Esto sí es verdad. Pero resulta que luego los privatizó de nuevo, en un tiempo récord. Dos de los tres mayores bancos colapsados de Islandia ahora están en manos de los acreedores. ("Pero yo pensaba que Islandia jodió a sus acreedores..." ¡Ja! Ya, qué gracioso, ¿verdad?). El tercero de esos bancos, Landsbanki, todavía está en manos del Estado, pero es solo por todos los casos jurídicos relacionados con Icesave (luego hablamos más sobre ese tema).

Muchos de los acreedores vendieron sus participaciones a fondos de cobertura y cosas así. De nuevo, usa Google Translate con ese artículo si te interesan los hechos.

Así que Islandia no solo volvió a privatizar su sistema bancario, sino que lo vendimos fuera del país.


5. Islandia perdonó deudas

La respuesta a esta afirmación es sí, pero no realmente. La mejor forma de entender lo que ocurrió aquí es esforzarse por no ser un idiota sin idea de números que se niega a acudir a las fuentes originales. Ya lo sé. Es difícil. Pero inténtalo. Hará feliz a tu madre.

Se han condonado muchas deudas aquí, sí. Por ejemplo, al 1% más rico de la población se le ha perdonado casi toda su deuda. ¿No es un detalle por parte de los bancos?

Para el resto de nosotros, la cosa se complica bastante más. La deuda de los hogares islandeses tiene dos formas:

A) Préstamos en divisas.
B) Préstamos vinculados al IPC.

Los préstamos del tipo A se doblaron, o más, durante el colapso. Aquellos que debían un millón acabaron debiendo dos millones, etc. Ha habido cierta condonación aparente para este tipo de préstamos porque eran, de forma flagrante, ilegales.

La rutina ha tomado la siguiente forma, de lo más idiota: Una Islandia en bancarrota lleva a un banco a juicio porque el préstamo es ilegal (2011) (2012). La justicia obliga al banco a rebajar el préstamo. El gobierno insiste en que la decisión del juez no sienta un precedente, y fija una ley que limita hasta qué punto puede perdonarse la deuda. Un ejemplo. Entonces, un islandés casi en bancarrota lleva al banco a los tribunales porque su préstamo era ilegal, y por tanto la legislación relacionada impuesta por el gobierno, que hemos mencionado, es ilegal, con lo que gana el caso. (Otro ejemplo). Y así una y otra vez. El gobierno islandés ha combatido la condonación de deuda de todas las formas posibles, con todos sus recursos y herramientas. Han sido, en todos los sentidos, compinches del sistema bancario.

Los préstamos de tipo B son un poco más complicados y requieren de una explicación más larga. Normalmente, cuando un préstamo está vinculado al IPC (algo bastante raro de por sí en otros países), sus pagos aumentan acorde a la inflación.

Pero el sistema islandés es diferente. Si pides prestado 100 000 coronas islandesas y pasa un año con una inflación del 10% (algo no del todo inusual en nuestra era post-colapso económico, en la que la inflación ha estado entre un 4% y un 20%), eso significa que al final del año esos 100 000 se convierten  en 110 000, aunque ya hayas estado pagando interés. Esto se traduce en que si tu hipoteca es de tipo B, nunca conseguirás pagarla, porque en toda su historia la moneda islandesa no ha tenido jamás una inflación baja.

La corona islandesa apareció allá por 1922, en paridad con la corona danesa, y desde entonces ha perdido un 95,95% de su valor. La inflación es una característica endémica y permanente de Islandia.

La mayor parte de los préstamos en Islandia son de tipo B, vinculados al IPC.

Hubo un programa de condonación de duda llamado "la regla del 110%" que rebajaba cualquier hipoteca que estuviera por encima del 110% del valor de la propiedad al 110% del valor de la propiedad. Aquellos que estaban ahogados seguían ahogados, esta regla no los ayudaba mucho, ya que al cabo de unos meses volvían a la misma situación en la que estaban al empezar.

En total, la condonación de deuda para los hogares islandeses suma unos 196.3 billones (de los anglosajones, es decir, miles de millones) de coronas islandesas, mientras que los préstamos de este tipo han crecido en 360 billones de coronas desde septiembre de 2008, debido a la vinculación entre estos préstamos y el IPC. (Fuente).

En resumen, los hogares islandeses están ahora peor de lo que estaban, no mejor, y estos programas de condonación de deuda eran poco más que manipulación política destinada a conseguir votos, nada que ver con una amnistía en condiciones como pedía el movimiento Occupy. (Más enlaces sobre préstamos islandeses: 1 y 2).

Lo más gracioso del sistema de préstamo islandés es que solo los idiotas pedían préstamos ligados a monedas extranjeras. Cualquiera con una mínima educación económica que se sentara a hacer números vería que los préstamos con moneda extranjera serían un riesgo estúpido, así que toda la gente sensata, la gente que no ha recibido apenas condonación de deuda, pidió préstamos ligados al IPC. Los idiotas y los irresponsables pidieron préstamos asociados con monedas extranjeras y ahora se les recompensa con una parte desproporcionadamente grande de la muy escasa condonación de deuda.

Una y otra vez, se castiga a los sensatos y a los fiscalmente responsables en Islandia.


6. Islandia ahora disfruta de un gran crecimiento

A no ser que seas del tipo de persona que mira a un niño con leucemia y dice "mira al pequeño y calvito Charlie, mira con qué fuerza está creciendo", entonces tengo que decir que no. Sobrevivir no es crecer con fuerza.

La inflación de 2012 es aproximadamente de un 4%, para 2011 fue de 5%. Se estima que creceremos un 2,7% en 2012, el crecimiento en 2011 fue de un 2,6%. (Fuentes, 1 y 2). Para los que no entendáis de números, estas cifras nos indican que la economía islandesa no está avanzando. Este no es un crecimiento fuerte ni sano. Esto es mera supervivencia, no morirse (apenas). Sobre todo cuando ves los números que aparecen aquí y aquí, que nos demuestran que la mayor parte del crecimiento proviene de una burbuja inmobiliaria que se está hinchando en Islandia. Las empresas no se están recuperando (más enlaces al respecto aquí y aquí). Tened en cuenta también que este crecimiento lo estamos midiendo en coronas islandeses, que tienen un valor del 20-50% de lo que valían en 2008, lo que a su vez implica que estos pequeñísimos índices de crecimiento no son más que errores de redondeo en el colapso islandés, por lo menos desde el punto de vista de monedas extranjeras.


7. Icesave

Esta es la raíz de todas estas chorradas. La versión corta de la historia es que Landsbanki, que estaba a cargo del timador convicto Björgólfur Guðmundsson (lo cual ya de por sí tendría que haberos servido de advertencia), creó un plan de cuentas de ahorro de lo más sospechoso, que prometía beneficios poco realistas en el Reino Unido, Holanda y otros países; le sacó dinero a un montón de idiotas avariciosos, se declaró en bancarrota y el dinero fue a parar a Dios sabe dónde.

Podéis leer un resumen más o menos decente acerca del tema Icesave en wikipedia.

Por cierto, a Björgólfur y su hijo no los han condenado, a pesar de ser piezas clave en la burbuja bancaria y su colapso posterior.

El Reino Unido y otros gobiernos procedieron al pago de todos los depósitos con prontitud, sin limitarse al mínimo garantizado por la ley, y entonces se dieron la vuelta y le exigieron a Islandia que les devolviera el dinero, con intereses desorbitados.

Islandia dijo que sí. El gobierno islandés dijo que sí, pero añadió un par de cláusulas de lo más razonables, en relación a los tipos de interés y las formas de pago y tal, y le mandó el acuerdo de vuelta a los británicos y a los demás.

Los británicos dijeron que no. O nos pagáis todo, con tipos de interés ridículos incluidos, u os vais a enterar.

Así que Islandia dijo que sí, de nuevo. El gobierno y el parlamento aceptaron estos términos surrealistas, a pesar de grandes protestas por parte de la ciudadanía islandesa. El presidente se negó a firmar el acuerdo, y obligó a que se celebrara un referendo. Los islandeses rechazaron el acuerdo, por aplastante mayoría.

Y así siguió la cosa durante un tiempo, y con cada nueva propuesta los islandeses se negaban a pagar. Al final los británicos y el resto se rindieron, y ahora están llevando a juicio al gobierno islandés en varios tribunales distintos para intentar conseguir sus famosos intereses.

Algunas notas al respecto:

  • El gobierno islandés siempre ha aceptado la demanda de los holandeses, británicos y etc. Está de acuerdo con que los islandeses tenemos que pagar.
  • Los votantes no están de acuerdo, y solo tienen la oportunidad de opinar en este sentido porque el presidente está empeñado en que todo el mundo olvide que es un compinche de los bancos, y que colaboró con ellos hasta el colapso.
  • Icesave se está pagando, pese a lo que digan los votantes. Lo que se está discutiendo no es más que el nivel de los tipos de interés (Bretar fá greitt). Iceland no se ha negado a pagar Icesave, de hecho la mayor parte de la cantidad ya se ha pagado, y el gobierno pretende pagar el resto. Tanta discusión y referendo no ha sido más que para ver si pagábamos intereses abusivos o no.
Y hay más...

Podría seguir hablando sobre como el querer cubrir la deuda de los hogares de los islandeses se está comiendo una parte cada vez mayor del presupuesto de cada ciudadano, de como han bajado nuestros ingresos, de como los recortes del gobierno han afectado a la calidad de nuestros servicios, tanto en el caso del sistema sanitario como en la educación. Podría hablaros de como el gobierno islandés se ha tragado por completo el mito ese de la austeridad. Podría hablaros de como se ha desmantelado nuestro estado de bienestar... de como los mayores se están muriendo de hambre o de como no se está ayudando a los pobres. Podría hablar de la fuga de cerebros, de la huida de los especialistas de nuestro país. Podría hablar de como ha disminuido la selección de productos en nuestras tiendas de alimentación. Podría hablar de la crisis política, por la que ningún partido político se atreve a hacerle frente a los bancos. Podría hablar de como los bancos se expanden de nuevo, de como están jugando otra vez al mismo juego que nos llevó a la burbuja bancaria. Podría seguir y seguir, pero si no habéis estado escuchando hasta aquí, nada más de lo que pueda decir os convencerá.

Claro que esto también podría ser porque eres un idiota que se niega a enfrentarse a los hechos, pero por fortuna eso de ser imbécil es un lastre que tienes que llevar tú, no yo.


FINALMENTE, ¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO?

¿Por qué se están difundiendo todos estos mitos sobre Islandia? ¿Por qué cree la gente que Islandia es un paraíso progresista cuando en realidad es un sueño húmedo a lo Thatcher? ¿Por qué está el movimiento Occupy poniendo a Islandia de ejemplo de cómo deberían hacerse las cosas?

No lo sé. Mi teoría, viendo los nombres de aquellos que parecen ser las fuentes de los mitos más ridículos, es que hay un grupo de islandeses que le están mintiendo descaradamente a los extranjeros.

Puede que estén haciendo esto para consolar su propio orgullo nacionalista herido, tal vez se han convencido a sí mismos de que todo esto es cierto, y que Islandia es, realmente, grande y única. Puede que sea porque encuentran algún beneficio en el hecho de mentirle a extranjeros crédulos. Al fin y al cabo, esto último se convirtió en deporte nacional durante la burbuja bancaria, y ha sido una táctica islandesa habitual a lo largo de los siglos, pero no puedo descartar tampoco la participación del patriotismo idiota en todo este sinsentido.

No lo sé. Lo único que sé es que os están mintiendo, y que a los islandeses se les da muy bien mentirse a sí mismos. Si no fuera así, no estaríamos en este lío.

P.D.: Este no es un simple post de blog sobre economía. Hay cosas que no están abiertas a la interpretación: enseñar los registros públicos, mostrarle a la gente qué legislación se aprobó y cuál no, qué casos se ganaron y cuáles se perdieron en los tribunales, qué decisiones tomó y no tomó el gobierno... esto no es economía y no es subjetivo. Puedes debatir acerca de los efectos a largo plazo de la legislación aprobada (y hay un debate ahí importante), pero no puedes debatir los hechos básicos de lo que se hizo y de lo que no se hizo.

Lo único debatible en este artículo es si piensas que los números de crecimiento son positivos o no (si crees que dichos números son prometedores, entonces eso me dice que no entiendes la crisis de pensiones en Islandia, el colapso inminente de los fondos nacionales para la vivienda, o la burbuja inmobiliaria en expansión, pero reconoceré que son cosas que se pueden debatir. Lo demás, no. Son cosas que hizo el gobierno islandés, y cosas que no hizo. Hay registros de estas acciones).

P.D.2: Otra cosa digna de mención es que aunque Lárus Welding pierda su apelación y se mantenga la condena de seis meses en la cárcel y tres meses con libertad condicional, eso no implica que realmente vaya a pasar seis meses en la cárcel. En Islancia el encarcelamiento funciona del siguiente modo: es probable que a los dos meses acabe en un centro de reinserción** con un rastreador GPS en el tobillo, y totalmente libre en tres meses, con los siguientes seis meses en libertal condicional. Y se podrá quedar con todo el dinero que consiguió. Que fue mucho. Por otro lado, el otro condenado que mencionamos, Baldur Guðlaugsson, solo pasó seis meses en prisión, de los 24 que exigía su condena.

(Fin del artículo)


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Notas de traducción:

*El original era Bah, humbug. Que viene a ser lo que yo he traducido, con un ligero toque granadino. Para los no andaluces sería "qué tontería" o "vaya gilipollez". Proviene del genial Cuento de Navidad de Dickens, de boca del personaje Ebenezer Scrooge, a quien la Navidad no le mola nada de nada. Como han indicado en los comentarios, se tradujo en el cuento como ¡paparruchas!
**En el original, halfway house. No estoy muy segura de haberlo traducido de forma correcta.

-Mil gracias a Alberto Mérida, Vincent Vega y a Fqubed por solucionarme las dudas de traducción sobre los tipos de préstamos. Gracias  también a los que habéis sugerido modificaciones en los comentarios.

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Notas mías:


-Andrés Rodríguez ha actualizado el artículo que escribió hace ya un tiempo en su blog, Ciencias y cosas, sobre el mito islandés. Podéis leer el artículo nuevo aquí. Tiene muchísima documentación interesante. 
-Uno más antiguo que desconocía, en la web de ATTAC.
-He añadido una posdata más que ha puesto Baldur en el artículo original, acerca de los dos banqueros encarcelados.

He decidido que a partir de ahora (1 de enero 2013) todos los comentarios en el blog serán moderados. Agradezco que os toméis el tiempo y esfuerzo de leer y de comentar, y os animo a que expreséis vuestras opiniones y puntos de vista. Pero no toleraré ninguna falta de respeto hacia mi persona ni hacia otros lectores del blog. Recordad que para eso ya tenéis otras webs y redes sociales ;)






jueves, diciembre 27, 2012

10000 horas, o cómo aprender a escribir

Desde hace unos meses he estado recibiendo mensajes, algunos de personas a las que conozco bien, otros de personas a quienes apenas conozco, que me preguntan si puedo darles alguna recomendación para empezar a escribir.

Soy una persona que ha dedicado toda su vida, de una forma u otra, a lo literario: desde lo académico a lo profesional, pasando por mis aficiones personales. De primeras, recibir este tipo de mensaje me halaga, claro, porque implica que estas personas creen que tengo mayor conocimiento que ellas a la hora de escribir. Lo cual puede ser cierto, en casos concretos, si lo medimos según conocimientos teóricos o experiencia práctica; pero la realidad del asunto es que ante una hoja de papel en blanco yo soy tan pequeño saltamontes y me acojono tanto como ellos (o más, porque tengo mayor conocimiento de lo muchísimo que puedo cagarla). Y, tal vez, precisamente por eso, le he dado tantas vueltas a las respuestas que he ido proporcionando. Muchos me pedían referencias de algún blog, libro o taller de escritura. No soy muy amiga de estos, lo reconozco. En los cursos de escritura uno puede verse supeditado al criterio de determinado tipo de profesor/escritor que considera tener la última palabra, conocer La Verdad, o disponer del Método para producir best-sellers o para realizarse como artista (diría que cualquiera de estas dos opciones es un tanto peligrosa, por no hablar de que a veces da la impresión de que cualquiera que tenga un libro publicado puede cobrar por impartir enseñanzas de índole literaria). Me gustaría tener un blog concreto donde compartir con todo el mundo ideas y conceptos que considero que resultan útiles para aquellos que escriben, pero como ahora mismo no dispongo de tiempo para ello, me limito a publicar alguna cosilla en este, de forma ocasional, sobre el tema. Sea como sea, creo que este artículo en concreto es mi intento de responder a esas preguntas que recibo de vez en cuando: ¿cómo puedo aprender a escribir? ¿Cómo puedo mejorar? ¿Por dónde empiezo?

El mundo de la escritura sufre, a mi juicio, de un problema fundamental: hay demasiados escritores. Al igual que otros sistemas de producción, a su nivel más básico es muy fácil de llevar a cabo. Lo mismo ocurre con el mundo handmade: es muy sencillo colgar una pieza prefabricada de una cadena, por lo que cualquiera puede dedicarse a la venta de productos hechos a mano; o con el mundo del arte: cualquiera puede dibujar dos palitos y definirlo como una representación profunda del ansia existencial que inunda nuestro tiempo.

En el colegio nos enseñan a escribir, aprendemos a comunicarnos de manera escrita. Hasta cierto punto podemos describir con facilidad situaciones y objetos, podemos narrar un evento o podemos reproducir una conversación. Y cuando una persona disfruta de cierta habilidad algo superior a la media para llevar a cabo cualquiera de estas acciones, de inmediato se le alaba por ello: "Mirad qué poesía tan bonita ha escrito la niña; mirad qué casa tan preciosa ha dibujado el niño; mirad qué pasada de cajita de macarrones ha hecho el vecino".

Muchas de estas personas dan por sentado que tienen talento, que disponen de una varita mágica que les permitirá, de una sentada, escribir una obra maestra, pintar un lienzo espléndido o componer la banda sonora de la última película de Disney. Y es cierto que existen personas que gozan de un talento inconmensurable que les permite, en efecto, alcanzar la genialidad con escaso esfuerzo. Pero son muchísimas menos de lo que pensamos. El talento ayuda, el genio produce atajos en el largo camino que es la realización en algún ámbito; pero existe una regla que se cumple con bastante rigor, y es la regla de las 10000 horas.

Según este concepto, 10000 horas de dedicación a alguna práctica serían las necesarias para llegar a un punto que podría considerarse de maestría. El ejemplo perfecto es el de aprender a tocar un instrumento, pero realmente puede aplicarse a muchísimas más cosas, y yo diría que la escritura es otro ejemplo clásico.

Y no hablamos solo de practicar, sin pensar, sin cabeza. Conozco personas que escriben hasta la saciedad, todos los días, como locos, y que sin embargo no avanzan, no muestran ninguna mejora. La razón es sencilla: no leen, que es la mejor forma de asimilar técnicas, ritmos, estética; se enfrentan con indignación a cualquier crítica constructiva; se niegan a salir de su percepción de lo que debe ser la escritura y la producción literaria. Además, no muestran ningún respeto por los materiales con los que trabajan: la sintaxis, la gramática, la ortografía. Desconocen por completo cómo funciona la narrativa, la poesía, el teatro o cualquier género con el que quieran trabajar. Esas 10000 horas no son solo de escribir, sino de estudiar, de leer, de entender, de irritarse, de pelearse con otros, de dudar de la capacidad de uno mismo, de tirar todo lo escrito a la basura. Como decía un amigo mío, que además es un poeta excelente, "la escritura es papelera, papelera y papelera".

Aprender a escribir no es abrir la hoja del procesador de texto cada vez que nos viene la musa o nos hemos pimplado media botella de vodka. Aprender a escribir es pasarse el día entero leyendo, corrigiendo, estudiando, analizando y, por supuesto, escribiendo. Aprender a escribir es odiar con furia todo lo que escribes, porque sabes que puedes hacerlo mejor. Aprender a escribir es dedicarle esas puñeteras diez mil horas, y que valgan.

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Nota: No es la primera vez que hablo de algo y luego descubro que Sergio Parra ya lo ha hecho. Para saber más acerca de la regla de las 10000 horas, podéis leer su artículo en Xataka Ciencia.



viernes, diciembre 21, 2012

Pausas, o por qué llevo semanas sin leer

Estaba buscando temas para escribir un artículo para Lecturalia y, casi sin darme cuenta, me di cuenta de que llevo una racha en la que estoy escribiendo para una página web sobre el maravilloso placer de la lectura y yo misma no recibo, en estos momentos, ese privilegio.

Una vez más me he dejado llevar por lo que debería estar leyendo y no por lo que quiero leer. En los últimos meses he estado comprando libros, recibiendo libros que consideraba que formaban parte de mi acervo obligatorio, que debía leer por amistad, por estar en la onda, por estar al día, porque otras personas me los recomendaban. He empezado varios libros que, todos me aseguran, son fantásticos. Algunos están escritos por españoles, y quiero apoyar a los escritores españoles. Algunos pertenecen a géneros que antaño me gustaban, o son el epítome de lo que muchos de mis amigos creen que me gusta. Y me doy cuenta de nuevo de algunas cosas sobre mí misma que siempre se me olvidan:

1. Que a nivel de idiomas, funciono por rachas. No sé si a otros bilingües les pasa lo mismo, pero hay épocas en las que quiero devorar libros escritos en español, y otras en las que quiero zampar cosas en inglés, del mismo modo que la bisexualidad puede empujarte a buscar hombres viriles una mañana, y mujeres hiperfemeninas tres meses más tarde. A lo mejor soy una chica de contrastes, aunque siempre hay días que quieres comer textos en Spanglish (para eso están Chris Stewart y similares) y leer cuerpos andróginos. Así que si todavía me estoy recuperando del buen cuerpo que me han dejado Franzen y Amis, no puedo meterme de golpe en algo escrito en otro idioma, por muy maravilloso que pueda ser.

2. Que nunca debería escribir sobre algo si no quiero tomármelo de forma personal. Cuando escribí el artículo Detente, respira y escoge. La cortísima vida del lector, tuve la mala suerte de dejar que me influyera. No hay tiempo. En serio. No lo pierdas con libros con los que no consigas avanzar más de 50 páginas (o, si crees que valdrán la pena, en otro momento, apártalos y vuelve otro día). Hablo, por supuesto, de libros que  sabes que no tendrán mayor trascendencia en tu vida. Claro que hay que lidiar y pelearse con Shakespeare y con Nietzsche, aunque cueste. Pero si Tim Powers no te está apasionando... pues va a ser que no.

3. Que no puedo con todo, y no pasa nada. Tengo muy poco tiempo para hacer cosas que me gusten mucho, que me relajen, que sean ocio puro. Y llevo unas semanas en las que esa hora escasa antes de dormir prefiero dedicarla a algún videojuego o a ver alguna serie. Mi mente necesita desconectar.

No es que no lea. Leo todo el puñetero día, tal vez ese sea el problema. No necesariamente cosas que habría elegido por mí misma, sino que forman parte de mi trabajo (correcciones, traducciones, artículos, documentación, información tras información). Así que cuando llega el momento de abrir un libro por gusto, más le vale que sea uno que me absorba por completo, que me proporcione un placer absoluto. Me largo ahora mismo a Book Depository a darme un buen capricho.


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Nota acerca del desafío de Escribir sin excusas:

Todo va viento en popa, a día 21 he conseguido ya tres semanas de escritura diaria, lo que me alegra sobremanera. No solo eso, sino que conmigo se ha animado un grupo genial de personas, que llevan fenomenal esto de la tarea diaria. Ya sabéis que podéis apuntaros si queréis al grupo de Facebook, cualquiera puede unirse y empezar en cualquier momento, el objetivo es escribir a diario un mínimo de 200 palabras, durante 30 días (para más información, pincha aquí).

Por otro lado, una participante del desafío lleva un blog donde publica sus textos diarios, os animo a que le echéis un vistazo. Podéis verlo aquí.

Y sí, habéis acertado, tengo intención de que este desafío de 30 días se convierta en uno de 60. Pero para eso habrá que superar primero las Navidades. Seguiremos informando.

Por cierto, por primera vez en unos cuantos años, ya no soy pelirroja.

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sábado, diciembre 01, 2012

Desafío de diciembre: Escribir sin excusas

Como el mes pasado no tuve ningún desafío claro porque sabía que sería difícil crear hábitos nuevos en un entorno descontrolado (me pasé 11 días metida en un aparthotel con el Demiurgo, donde el 90% de los huéspedes eran mayores de 60 y finlandeses), estuve reflexionando acerca de a qué dedicaría el mes de diciembre. Ya hace un par de semanas decidí, por muchas razones, que sería un mes de escritura, pero no volví a una rutina más o menos ordenada hasta hace tres o cuatro días, que fue cuando empecé a escribir de manera obligatoria.

Y no es que no escriba. Todas las semanas envío dos artículos a Lecturalia, siempre relacionados con la lectura y la literatura en general. De vez en cuando actualizo los blogs. Y me paso la vida corrigiendo y revisando textos ajenos. Así que no es tanto una cuestión de escribir en general, sino de escribir algo mío, que es algo que he hecho siempre, pero de manera desorganizada, cuando pillaba un ratito. He aprovechado que tengo parada ahora mismo la novela en la que estoy trabajando con otra persona (por cuestiones laborales, no podremos seguir hasta bien entrado enero) y he decidido dedicarme en este tiempo a escribir algo solo mío, que está resultando ser también prosa. Pero los detalles no importan, lo que importa es el desafío, que es escribir 200 palabras todos los días, ya sea prosa o poesía, pero que no se trate de trabajo ni de ensayo.

Y os preguntaréis ¿por qué solo 200 palabras? ¡Si eso no es nada! Y no lo es, sobre todo para todos los que se hayan zampado la burrada del NaNoWriMo del mes pasado o aquellos que solo se dediquen a escribir. Pero yo no busco escribir una novela en un mes, busco establecer un hábito, una costumbre diaria. Y como me conozco, y sé que habrá días que escribiré 1000 palabras y días que no querré escribir una mierda, días que tendré tiempo libre y días que no lo tendré, prefiero que la tarea sea lo más sencilla y menos exigente posible, como debe ser a la hora de establecer un nuevo hábito.

Y ya que estamos a día 1 de diciembre, aprovecho. Hoy, día 1 de diciembre y día 1 del desafío, y aunque llevo ya unos días escribiendo, comienzo de manera oficial con el desafío:

1/12/2012: 692 palabras
TOTAL: 692 palabras

¿Alguien se une al desafío? Las reglas son muy sencillas:

-Debes escribir un mínimo de 200 palabras al día, todos los días, durante 30 días.
-El desafío dura 30 días, da igual cuándo. No tiene que coincidir con el día 1 del mes. Puedes empezar el 3 y seguir hasta el 2 de enero, por ejemplo.
-Si es posible, haz público tu desafío y progreso para que lo podamos compartir contigo, ya sea en tu blog, redes sociales, etc., o déjanos un comentario por aquí y lo iré compartiendo en este mismo blog.
-Yo he elegido escribir ficción, para separarlo de lo que es trabajo (ensayo), pero claro está que sois libres de elegir el género y formato que prefiráis. Que igual este desafío os viene genial para trabajar en una tesina, por ejemplo.
-¿Qué ocurre si uno falla, si no escribe un día? Obviamente esto queda en manos de quien quiera participar, pero yo diría que lo justo es tener que empezar otra vez de cero. La intención es conseguir una racha de 30 días seguidos ;)

Actualizando: Pues ya tenemos a dos catorce diecinueve (!) personas que se han apuntado, a ver qué tal nos va. Procuraremos darnos todos ánimos, recuentos y empujones.

Metas alcanzadas (iré actualizando conforme vaya avanzando el desafío):

  • Racha de 30 días: CONSEGUIDO
  • Racha de 60 días: CONSEGUIDO
  • Racha de 90 días: CONSEGUIDO
  • Racha de 120 días: CONSEGUIDO
  • Racha de 150 días: EN PROCESO

La idea final es, por supuesto, convertir lo de escribir en un hábito, y 30 días es la mejor forma de empezar, pero una vez te pones es difícil no seguir con la racha. 

-Si os animáis a participar, podéis uniros (si queréis) al grupo de Facebook, donde vamos haciendo el recuento y dándonos apoyo moral entre todos: http://www.facebook.com/groups/311381508975188/

-En la página ACCIONARTE han propuesto un desafío similar para el mes de marzo, para publicar los textos producidos en su web, por si a alguien le interesa participar.

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