miércoles, marzo 11, 2009

Ay toro, torito, toro.

A raíz de un interesante artículo de José María Matás en su blog Apocalípticos e Integrados, he decidido que voy a salir del armario. Sí, sé que lo que voy a decir va a hacer que muchos de vosotros deje de leerme, e incluso se moleste en insultarme o exponerme una larga lista de razones por las que me equivoco, pero no puedo ocultarlo más. Tengo un secreto, algo de lo que no suelo hablar por educación y por miedo a recelos y malas contestaciones. Soy antitaurina.

A veces una se siente un poco loca cuando el manifestarse contra la fiesta de los toros es considerado hipócrita (no soy vegetariana y uso zapatos de piel), ignorante ("es que no te das cuenta de que los toros de lidia viven mucho mejor, si se les perdona viven mejor todavía y además tienen el umbral del dolor bajísimo", sí he escuchado estas tonterías muchas veces) o incluso demasiado femenina (por lo visto es un ejercicio necesario para el ego masculino eso de torturar a un animal y a la par liberar testosterona).

Lo que más me asombra es la indiferencia. Temas como el aborto, la homosexualidad, incluso el vestir pieles son de rabiosa actualidad y suscitan diálogos apasionados. Al antitaurino se le trata con condescendencia y se le da una palmadita en la espalda. "Claro", me dicen, "es que eres inglesa y no lo entiendes" (obviamente no han oído hablar de la caza del zorro). Parece que aquí hay que tener más que un DNI español para ser patriota de pro: hay que apuntarse a los toros.

5 comentarios:

Cocó Violante dijo...

Pues yo también salgo del armario antitaurino, ea.

Alfredo Álamo dijo...

Yo nunca he estado, aunque el ambiente taurino por estos lares no es el mismo que por los tuyos, es bastante más relajado.

Edu dijo...

A mi no me gustan los toros, por pura elección. Y creo que son un arte, una tradición de siglos, que tienen un valor cultural innegable. Aún así, yo los prohibiría. No todo vale, creo que debe haber una serie de valores por encima de otros, y si el arte y la tradición se fundan en un hecho tan reprobable como torturar animales... pues no son válidos, lo siento.

Pep dijo...

Estoy contigo completamente. Por la abolición de las corridas. Y si te sientes agobiada, vente pa Catalunya, que aquí somos mayoría.

Truman dijo...

Cuando alguien defiende "los toros" siempre le pregunto por la diferencia que hay entre las corridas y atar a un perro a una mesa y empezar a torturarlo (eso si, artísticamente).
las respuestas son sorprendentes...