domingo, octubre 05, 2008

Oniria

Anoche tuve un par de sueños de esos vibrantes que se recuerdan. En uno participaba en una especie de encuentro en el que había muchísima gente en diferentes habitaciones de hotel (excepto los religiosos, que se alojaban en barcos). Por alguna razón me costaba andar con naturalidad y tenía unas ganas tremendas de orinar, me reencontraba con antiguas compañeras de colegio y la novia de Raúl me ofrecía una botella de cerveza (no preguntes, Raúl, yo tampoco lo entiendo). En el otro sueño me rajaba entera una especie de monstruo de tres bocas cuyas extremidades eran horribles cuchillas (creo que era porque intentaba mantener relaciones sexuales con su pareja). Recuerdo perfectamente el miedo y la sensación falsa de dolor que dan los sueños, pero al mismo tiempo el goce estético de ver a esa criatura con ese rojo y blanco tan vibrante, del que me intentaba esconder en un dormitorio donde un chico acababa de tener un gatillazo frente a una hermosa mujer verde de grandes senos.

Sí, por eso a veces apunto mis sueños. Porque son un material de cuento excelente.

6 comentarios:

Jafma dijo...

Me has quitado las palabras de la boca :-)

J. Esteban dijo...

Yo no he tenido un sueño así en mi vida. Te odio...

Víctor Miguel Gallardo dijo...

Raro es de cojones, la verdad. Sobre todo lo de la verde.

Roberta Sparrow dijo...

Oh!!! sueñas a colores? qué bien, un punto a tu favor

melmek dijo...

ya le diré a mi novia que te ofrezca un día cerveza de verdad, a ver si así al menos se cumple una parte :)

Charlotte dijo...

Gracias Raúl. Emborracharse en sueños no es lo mismo :D Hoy soñé que Raquel se cabreaba conmigo, espero que Alfredo no le pida que lo haga también en la vida real.